| Recorte: "La Gran Estafa (Diario Clarín)" |
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La gran estafa Eso de que el punk sólo fue un movimiento callejero de chicos de clase trabajadora que salieron a gritar su bronca y su anticapitalismo ante una Inglaterra conservadora es puro mito. Más un deseo sublimado a posteriori que una realidad in situ. Gracias al artista Malcolm McLaren, los Sex Pistols lograron aullar su anarquía desde una multinacional, mientras que The Clash promovía motines y slogans socialistas desde CBS, gestión de su manager Bernie Rhodes mediante. Hasta los precursores del ataque 77, Los Ramones, habían aprendido de Andy Warhol a hacer de sí mismos obras de arte, en tanto que su público eran los elitistas que iban al club neoyorkino CBGB. ¿Joven proletariado combativo y salvaje? "La ambivalencia del punk entre la absoluta rebelión y el nihilismo cínico fue deliberado", subraya el alemán Ulf Poschardt. ¿Pero por qué la historia oficial prefiere quedarse con la primera parte de tal ambivalencia? ¿Por qué olvidar la estrategia política-comercial-artística craneada por McLaren? El es un situacionista quien, tras el mayo del 68, sabía muy bien que toda subversión era recuperada por el sistema, por eso, lo suyo fue devenir un profesional del escándalo mediático. ¿Por qué no recordar la importancia de su esposa, la diseñadora Vivienne Westwood, que inventó el "look punk" luego desarrollado por Zandra Rhodes (slogan: "shockear es chic")? Fueron aquellos jóvenes que pertenecieron a la subcultura punk los que se decepcionaron con su supuesto fracaso como "voluntad antiestablishment". Pero en realidad, lo que el punk siempre quiso mostrar, y se inmoló para eso, fue que mientras se mantenga una moral como status quo, siempre habrá posibilidad de armar un lío redituable (si lo sabrán Marylin Manson y Eminem). Y que el rock resolvió el dilema de "cómo ser subversivo en una sociedad de consumo donde todo termina reducido a producto" haciendo un marketing particular de la violencia juvenil. "Dios salve al Rock 'n' Roll... que te volvió un consumidor..." Así terminaba un libro sobre punk cuyo subtítulo era "El obituario del rock 'n' roll". Ese año, los Pistols daban su último concierto en San Francisco y Rotten preguntaba: "¿No sentís siempre que te están engañando?". Era 1978 y el punk ya había muerto: McLaren filmaba un documental sobre Rotten y cía. bautizado "La gran estafa del Rock 'n' Roll". Comentarios (1)
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